Todo lo que necesitas saber sobre los aneurismas

 

La sangre que circula por el cuerpo humano lo hace a través de diferentes vasos sanguíneos. Uno de estos vasos son las arterias y son las encargadas de transportar la sangre oxigenada desde el corazón al resto del cuerpo.

Las arterias a su vez, estas están formadas por tres capas: una externa o adventicia (de tejido conjuntivo), una media (con fibras musculares) y una interna o íntima (compuesta por el endotelio y una capa conjuntiva subendotelial).          

Cuando las capas íntima y adventicia se ven comprometidas puede aparecer un aneurisma. Un aneurisma se define como una dilación de más del 50% del diámetro de forma permanente e irreversible.

Según su morfología se clasifican en fusiforme, si afecta a toda la morfología del vaso, o sacular, cuando solo afecta a una porción de dicha circunferencia.

Tipos de aneurismas aórticos

Hay dos tipos de aneurismas aórticos:

  • Aneurisma de aorta abdominal: es la más frecuente y ocurre en la zona de la aorta comprendida de mitad del abdomen hacia abajo (aorta descendente). La mayoría de los aneurismas abdominales se originan en la aorta infrarrenal y se extienden hacia la bifurcación aórtica, pudiendo afectar a las arterias ilíacas.
    aneurisma abdominal

    Fuente: Grupo Gamma

  • Aneurisma de aorta torácica: afecta a las zonas de la aorta comprendida entre y aorta ascendente (inicio de la aorta), el arco aórtico y la mitad superior de la aorta descendente.
aneurisma torácico

Fuente: Drugs.com

Causas 

Hay muchas situaciones que pueden producir un debilitamiento de la pared de la aorta que haga que ésta se dilate provocando la aparición de un aneurisma. En la mayor parte de los casos se desconoce el motivo, pero sí que se conocen situaciones en las que la dilatación de la aorta es más frecuente.

  • Problemas genéticos, como el síndrome de Marfan
  • Arteriosclerosis o endurecimiento de las arterias
  • Infecciones
  • Tabaquismo
  • Hipertensión arterial
  • Traumatismo abdominal o torácico

Prevención

Lo primero que debemos hacer si queremos evitar un aneurisma es modificar el estilo de vida hacia uno más saludable que incluya una dieta equilibrada y deporte, en una justa medida. Los especialistas recomiendan controlar la hipertensión y dejar de fumar para reducir las posibilidades.

Diagnóstico

Se dice que el aneurisma es el asesino silencioso debido a que no tiene una sintomatología específica. Se suelen detectar de forma casual al realizar un estudio de imagen por algún otro motivo.

En algunos casos pueden producir algún síntoma según el tamaño y la localización de la dilatación de la aorta. Así, por ejemplo, los aneurismas de aorta ascendente y de raíz pueden distorsionar la válvula aórtica (la válvula “de salida” del corazón), lo que a veces puede producir síntomas de fracaso cardíaco (falta de aire con el esfuerzo o al estar tumbado, dolor en el pecho, palpitaciones, cansancio, etc.)

Los de arco a veces comprimen estructuras vecinas pudiendo producir afonía o dificultad para tragar, o en ocasiones incluso dolor de espalda. Los de aorta descendente y abdominal a veces pueden producir también dolor de espalda o lumbar. Cuando el aneurisma se rompe o se “diseca” (la pared se rasga pasando la sangre a su través de arriba abajo generando una aorta como “en cañón de escopeta”) sí se suelen producir síntomas llamativos, como dolor muy intenso entre las escápulas o en el abdomen, dificultad para respirar, mareos o pérdidas de conocimiento, etc.

Para diagnosticar que el paciente está sufriendo un aneurisma aórtico, se puede realizar una ecografía, que permitirá establecer el tamaño del aneurisma; una tomografía axial computarizada (TAC) o una resonancia magnética (RM), siendo estas últimas las más útiles ya que las RM permiten medir el tamaño del aneurisma y su extensión.

Tratamiento

El tratamiento de un aneurisma aórtico, será diferente según el tipo y el grado que esté sufriendo el paciente. Lo más acertado es pedir consejo a los especialistas.

Hay tres tratamientos generales que cabe destacar:

  • Observación atenta y continuada: no todos los aneurismas aórticos necesitan cirugía. Si el aneurisma es pequeño y de crecimiento lento, puede que los doctores decidan esperar y observarlo con atención para ver si se producen cambios.
  •  Cirugía abierta: se realiza con anestesia general. El médico realiza una incisión en el tórax o en el abdomen, y reemplazará la parte enferma con un injerto de tejido sintético, generalmente de Dacron. Normalmente con este tratamiento, los pacientes suelen quedarse ingresados en el hospital durante un período de 5 a 7 días.
  •  Endoprótesis vascular: una alternativa a la cirugía abierta es la llamada endoprótesis vascular o reparación endovascular del aneurisma. Es un procedimiento mínimamente invasivo en el que se hacen una o dos incisiones pequeñas en la zona inguinal y se coloca una endoprótesis (un injerto de tejido sintético sostenido por una estructura de metal) reconduciendo el flujo sanguíneo desde una zona sana de la arteria a otra zona sana, aislando así la patología.

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